Guía de ingredientes

Taro

El taro es un cormo comestible de la planta Colocasia esculenta, usado en numerosas cocinas como tubérculo almidonado. Se cocina antes de consumirlo y puede hervirse, asarse, freírse o machacarse.

Taro
Foto de David Correa en Pexels · Pexels License
Estado
Fresco
Unidad habitual
g
Ficha editorial

Qué es

El taro suele referirse al cormo de Colocasia esculenta, una planta de la familia de las aráceas. Se vende como una raíz o tubérculo de piel marrón, aunque botánicamente es un cormo; su interior suele ser claro y algunas variedades presentan vetas o motas rosadas o violetas. El tamaño, el color y la textura varían según la variedad y el cultivo. Una vez cocido, su pulpa se vuelve tierna, cremosa y rica en almidón, por lo que puede servirse como guarnición o machacarse. El taro aparece en platos salados, como sopas y guisos, y también en preparaciones dulces. El nombre puede confundirse con el de otros aroides, como la malanga o el cocoyam, que son cultivos distintos. Para comprarlo y cocinarlo, conviene identificar el producto como taro comestible, no como una planta ornamental. El cormo crudo no es apto para comer: debe cocinarse completamente antes de probarlo.

Cuándo usarlo

Usa taro cuando quieras una guarnición vegetal sustanciosa o un ingrediente que aporte cuerpo a una sopa o un guiso. Cocido y machacado, puede convertirse en un puré espeso; en la cocina hawaiana, una preparación tradicional de taro machacado se conoce como poi. También se puede cortar para asarlo o freírlo, o incorporarlo a recetas dulces en las que su textura cocida y su sabor suave sean apropiados. Como su consistencia se vuelve cremosa al cocinarse, resulta útil en recetas que admiten un tubérculo blando y almidonado. No lo sustituyas directamente en una receta que requiera una textura crujiente sin ajustar el corte y la cocción. Antes de usarlo, planifica una cocción completa: no es un ingrediente para comer crudo ni para añadir crudo al final de un plato.

Cómo usarlo

Elige un cormo de taro firme y sin zonas blandas evidentes. Pela la piel y corta la pulpa con utensilios limpios; si manipularlo te causa irritación, evita el contacto directo y lávate las manos y los utensilios después. Para una preparación sencilla, córtalo en piezas y hiérvelo o cocínalo al vapor hasta que esté completamente tierno. También puedes asarlo o freírlo una vez cortado, asegurándote de que el centro quede bien cocido y no solo dorado por fuera. Para hacer un puré, machaca el taro cocido y añade líquido poco a poco hasta lograr la consistencia deseada. Puede espesar sopas y guisos, acompañarse con crema de coco o usarse en algunas preparaciones dulces. No pruebes la pulpa cruda durante la preparación: el taro crudo puede irritar la boca y la garganta. Las hojas y otras partes de la planta requieren también una preparación adecuada; esta ficha se refiere principalmente al cormo comestible.

Sabor y textura

El sabor del taro cocido es suave y ligeramente dulce, con un carácter terroso y discreto que puede recordar a otros tubérculos. El color interior depende de la variedad: puede ser claro y presentar vetas o motas rosadas o violetas. Crudo es firme y puede resultar fibroso; cocido se ablanda y adquiere una textura almidonada, tierna y a menudo cremosa. El resultado varía según la variedad y la técnica: machacado queda espeso, mientras que cortado en piezas conserva más su forma si se cocina con cuidado. No cuentes con que todos los taros tengan el mismo color o exactamente la misma textura.

Cómo elegirlo

Escoge taros que se sientan firmes y pesados para su tamaño, sin partes blandas, humedad sospechosa ni daños profundos visibles. La piel suele ser marrón y el interior puede ser claro o mostrar vetas coloreadas, de modo que una diferencia de color entre ejemplares no implica necesariamente un problema. Si el producto está etiquetado con otro nombre común, confirma que sea taro comestible y no otro aroide. Compra una cantidad que puedas utilizar y revisa cada pieza antes de cocinarla. No uses un cormo con deterioro evidente ni intentes compensar una pieza en mal estado cocinándola más.

Conservación

Conserva el taro fresco en un lugar fresco, seco y bien ventilado, y evita que se humedezca o se reseque en exceso. No hay en la evidencia disponible un plazo de conservación doméstica que pueda recomendarse con precisión; sigue las indicaciones de la tienda o del envase cuando existan. Revisa las piezas y aparta las que muestren deterioro. Una vez pelado o cortado, manipúlalo con limpieza y cocínalo sin dejarlo innecesariamente a temperatura ambiente. Si compras taro congelado o procesado, sigue las instrucciones específicas del envase, ya que no corresponden necesariamente al producto fresco.

Sustituciones

La patata suele ser el sustituto más práctico en guisos, purés y preparaciones en las que se busca un tubérculo almidonado. El boniato puede funcionar en recetas compatibles con su sabor más dulce. Ninguna sustitución reproduce exactamente la textura ni el sabor del taro: ajusta la cocción según el ingrediente elegido y la consistencia deseada. El taro debe estar completamente cocido antes de comerlo; cambiarlo por otro ingrediente no convierte en segura una preparación que contenga taro crudo.

Errores frecuentes

El error más importante es probar o servir taro crudo o insuficientemente cocido. Cocinarlo solo hasta dorar la superficie no garantiza que el centro esté cocido. También puede confundirse el taro con otros aroides de nombres comunes parecidos; comprueba la identificación del producto antes de cocinarlo. Por último, no esperes que todas las variedades tengan pulpa blanca: algunas presentan tonos o vetas violetas, y la variación de color por sí sola no determina la calidad.

Seguridad y alérgenos

No comas el cormo de taro crudo. Puede contener cristales irritantes de oxalato de calcio; cocínalo completamente antes de consumirlo. Manipula con cuidado cualquier ejemplar que te cause irritación y lava las manos, la tabla y los utensilios después de preparar el producto crudo. La planta ornamental identificada como Colocasia no debe tratarse automáticamente como alimento: usa solo taro vendido para consumo y correctamente identificado.

Usos culinarios

  • Almidón vegetal para guarniciones y purés
  • Ingrediente para sopas y guisos
  • Base para preparaciones dulces y saladas

Técnicas recomendadas

  • Hervir o cocinar al vapor hasta que esté completamente cocido
  • Asar o freír después de pelar y cortar
  • Machacar para hacer puré o poi

Combina bien con

  • Crema de coco
  • Caldo y otros ingredientes de guisos
  • Rellenos salados para dumplings

Preguntas frecuentes

¿Se puede comer el taro crudo?

No. El cormo debe cocinarse completamente antes de comerlo, porque crudo puede causar irritación en la boca y la garganta.

¿A qué sabe el taro?

Cocido tiene un sabor suave, ligeramente dulce y terroso. Su textura se vuelve tierna, almidonada y a menudo cremosa.

¿Cómo puedo sustituir el taro?

La patata suele funcionar en guisos y purés; el boniato puede servir en recetas que admitan un sabor más dulce. El resultado no será idéntico.

Por 100 g

Valores nutricionales estimados

142 kcal / 594 kJ
Grasas
0,11 g
Grasas saturadas
0,02 g
Hidratos de carbono
34,6 g
Azúcares
0,49 g
Fibra
5,1 g
Proteínas
0,52 g
Sal
0,04 g

Valores de referencia por 100 g del alimento seleccionado. Pueden variar según la variedad, el origen, la marca y el procesado.

Fuentes y revisión: USDA FoodData Central vía Linkses · Taro, cooked, without salt

Datos actualizados:

KitchenPause

Recetas con este ingrediente

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